Vista parcial Mejor desaparece
Fotografía Oswaldo Ruiz
Cortesía MUAC
Vista parcial Mejor desaparece
Fotografía Oswaldo Ruiz
Cortesía MUAC
Vista parcial Mejor desaparece
Fotografía Oswaldo Ruiz
Cortesía MUAC
Vista parcial Mejor desaparece
Fotografía Oswaldo Ruiz
Cortesía MUAC
Vista parcial Mejor desaparece
Fotografía Oswaldo Ruiz
Cortesía MUAC
Vista parcial Mejor desaparece
Fotografía Oswaldo Ruiz
Cortesía MUAC
Mejor desaparece, 2021
Lara, Magali, 1956 -
en colaboración
Denominación alternativa

Mejor desaparece Texto y poemas Carmen Boullosa Edición Enrique Cattaneo

Técnicas y materiales

Nueve serigrafías sobre papel de algodón

Dimensiones

23.5 x 33.5 cm (carpeta)

Tiraje / Edición

Ed. 8/25

Ver ficha completa
Vocabularios controlados

La definición de técnicas, materiales, tipo de objeto o nombres de artistas se realiza mediante vocabularios controlados y términos estandarizados internacionalmente.

Al dar click en VOC, VOC: AAT, VOC: MECD, etc., se abrirá una nueva pestaña con las definiciones de organismos académicos internacionales, formalmente conocidos como vocabularios controlados. El uso de estos lenguajes normalizados garantiza la coherencia y precisión en los procesos de búsqueda y catalogación.

×
Técnicas
Materiales
TIPO DE OBJETO
Inscripciones
1
Prefacio que es postfacio o post-facio:

Escribir Mejor desaparece
Escribir este libro fue tremendo, pero
más doloroso fue vivir y continuar
viviendo en el horror. Quise hacer con
él otra novela (recrear ‘Dulces efectos de A.
Radclife en la Ciudad de Mexico, el
horror más explícito, en pánico y el
espanto brotando en el entrono urbano),
pero me era indomesticable. En el estricto
sentido, Mejor desaparece se apoderó de
mí. Nacio, fragmentado, de un
solo golpe.
Magali intentó primero hacerlo
una especie de novela gráfica, las
imágenes intercaladas, manuscrita
por ella. Empezó una página y me
la dio a ver, a estudiar, a considerar.
Yo vivía en Popo # 8 en la Florida, en
la casa donde escribí esta novela en-
cerrada en el clóset y comiendo galletas
canelitas y bebiendo agua. No quería aso-
marme a las ventanas, ver nada. Es-
tuve poseída. Cuando se rompió el
embrujo, me avergoncé. Magali ya
había dibujado esa primera pagina.
Me dio horror haber escrito un libro
del horror y , junto con la hoja rigída
de Magali, perdí en los cajones del
escritorio enorme de sólida madera.
perdí libro y dibujo.
Mis páginas escritas ya a
máquina (Olivietti y cerdes,
quesque portátil, reaparecieron
años después. Doy fechas;
Yo había terminado esa no-
vela en los primeros meses del
año ochenta del siglo pasado.
Antes de cruzar a 1981, ya vi-
vía yo en otra casa, pero fue
hasta el año del temblor, el
ochenta y cinco, que encontré
el manuscrito entero ya meca-
nografiado, pero no el origi-
nal, ni la hoja poderosa de
Magali. Ese año Magali
regresó al texto de Mejor des-
aparece, y en 1987 lo publi-
camos.
El proceso de lo que ocu-
rre en esa novela, ha seguido
su curso lento, pausado y
singular. La reparación de
la muerte de mi mamá, el
desamor que entró (pueril y
cruel, tonto y desidia) a casa,
ha ido encontrando mesura,
y no sé si perdón.
(Escribo esto directo aquí, yo, Carmen,
en el año de 2021, marzo 23)
Autor de inscripción

Boullosa, Carmen, 1954 -

Tipo de inscripción

Texto

2
Colofón:

Este libro consta de ocho textos
de Carmen Boullosa y de
nueve imágenes de Magali
Lara. Aparece treinta y cuatro
años después de la primera
edición de la novela y de las
imágenes.
Se imprimió en serigrafía sobre
papel Sundan Felt de 216g,
en el Estudio de Experimenta-
ción Gráfica, durante la pri-
mavera de 2021, bajo la
dirección de Enrique Cattaneo.
La edición consta de 25 copias
numeradas, mas cinco P.A. y
5 P.T.
Queremos recordar que Boullosa
escribió la novela hace 44 años
con la Beca del Centro Mexicano
de Escritores, que Lara entregó
las imágenes hace 35 , y que
ahora es parte del Fondo Na-
cional para la Cultura y las
Artes.
Autor de inscripción

Boullosa, Carmen, 1954 -

Tipo de inscripción

Texto

3
Falsos guardas

Papá no es suficiente para la
casa. Engañe a un hombre, y
me lo traje para que me ayude.
Puso como única condición que
no entrara otro.
Tampoco se dio abasto.
Le pedí que se fuera. ¡Disgustado,
accedió.
Traje otro
Luego otro...
Con todos pasó lo mismo.
A veces me pregunto si esto no
se habrá convertido en un vicio.
Me dicen que no los traiga
que me vaya con ellos, con al-
guno. Pero entonces, ¿quién,
quién guarda el secreto?
¿Sobre quién, entonces,
pesaria
la
vergüenza?
Autor de inscripción

Boullosa, Carmen, 1954 -

Tipo de inscripción

Texto

4
El neceser

Las amigas de mamá nos encuen-
tran en la calle. Al reconocernos,
suspiran, al reconocer el neceser
de mamá en mi mano, suspiran
más hondo y dicen:
— Su mamá era una mujer
extraordinaria. Lamentablemente
no quedan de ella ni sus cenizas.
Las miramos con sorna. Sa-
bemos que se equivocan. No pedi-
mos explicación y seguimos nues-
tro camino discutiendo entre no-
sotras qué es lo que nos queda
de ella.
Dice una:
— Queda , pero desmembrada. Por eso no podemos rehacer nuestra vida.
Dice Magnolia:
— No es cierto. Lo único que queda
de ella es su muerte, y con ella basta
para sellarnos a todos. De este modo
ella no desaparecerá hasta que nos
hayamos muerto.
Yo las apresuro para que lle-
guemos a comprar las mandarinas
antes de que cierre la tienda. Algu-
nas veces las dejo discutiendo y re-
greso con el neceser lleno de fruta.
Autor de inscripción

Boullosa, Carmen, 1954 -

Tipo de inscripción

Texto

5
Insiste

Acacia inisiste:
— Quiero que se muera.
El cielo blanco por completo,
incluso brilla, en el aire no
hay aire, y no hay instante de
silencio.
— Ojala se muera
— ¿Pará qué?
— Para que se le quite a papá
— De todos modos no se va
a acordar de nosotras.
— Puede ser.
— Además , ¿tú crees que de-
veras está casado con alguien?
— Pues sí, fìjate. Si no, ¿de
dónde sacó esas hijas, o, bueno,
esas cosas que anda paseando?
— A lo mejor tampoco vivis
mamá
— No seas payasa. Me acuer-
do, y muy bien, de ella.
— Pues, por eso digo.
— ¿Qué?
— ¿No te digo? Si ella, si
eso, se muriera…
Autor de inscripción

Boullosa, Carmen, 1954 -

Tipo de inscripción

Texto

6
Llamada

Marqué su número de teléfono.
— ¿Papá?
— Sí, dime.
— Habla Acacia, Te lla-
maba …
— ¿Con quién quiere usted
hablar?
— Contigo, pa…
— ¿Con quién dice?
La voz iba cambiando el tono,
hasta darse a sí misma un
acento extranjero.
— ¿No es la oficina del
Señor Ciarrosa?
— Aquí no hay ningún
señor Ciarrosa, aquí no
vive nadie con ese apellido,
y aquí no es oficina.
Colgué el teléfono.
¡Papá! No me basta con
trece para mí.


Es necia

“¡A la escuela!”
No quiere darse cuenta de las
nuevas costumbres, y sigue haciendo
los llamados a que esta habituada.
“¡Orquídea! ¡Apúrate a peinarte!”
¿Cuál Orquídea? Se fue hace tanto,
tanto…
“¡Azucena! Pongo en tu mochila
un cambio de calzones , por si te le-
gas a hacer pipí”
¿Cuál pipí? , en dos o tres años
mas tendrá edad para entrar a la
preparatoria…
Fingimos enfurecer para no
enfurecerla. No s comemos y tomamos
el desayuno que preparara a diario, y,
en cuanto ordena salir rumbo a la
escuela, nos dispersamos como espo-
ras en los lugares más recónditos
de la casa. Pero estas esporas hace
mucho que se pudrieron. Cada una
de ellas trata de abrirse lugar en los
húmedos rincones, en los deformes
espacios que hay entre el librero y
el libro, entre la pared y la cómo-
da, entre la silla y el escritorio.
Autor de inscripción

Boullosa, Carmen, 1954 -

Tipo de inscripción

Texto

7
Tu-
rista


Una tarde, como muchas otras, jugabamos con
papá una partida de turista. El juego se
había puesto interesante, yo estaba miran-
do absorta mi posición en el tablero, todos de-
seábamos el barco, Margarita contaba su
dinero, cuando papà dijo:
— Orquídea, corre a abrir la puerta.
— No sonó el timbre, papá.
Contestó con una mirada helada a
la observación de Margarita. Orquídea
corrió a abrir, procurando no pisar raya
alguna al avanzar.
En el lugar de Orquídea, se sentó
una mujer. Estaba bien que alguien la
supliera, pasaría tiempo en lo que cru-
zaba el jardín de ida y regreso.
— Dalia: vete a la cocina por una
jarra de agua en lo que explico las re-
glas del juego.
¡Maldición! ¿Por qué yo? Fui a la
cocina por la jarra de agua, y cuando
regresé mi lugar estaba ocupado por
una niña, y el de Margarita por otra
Llamaba con mi nombre a la que
se había sentado en mi lugar.
De Orquídea nunca más supimos.
Autor de inscripción

Boullosa, Carmen, 1954 -

Tipo de inscripción

Texto

8
Papá cambiaba eso de lugar
continuamente para sorpren-
dernos. Ya no podíamos estar
tranquilos en ningún lugar
de la casa.
Luego le dio por ponerle
nombre Lo repetía lloriqueaste
por las noches.
Autor de inscripción

Boullosa, Carmen, 1954 -

Tipo de inscripción

Texto

Otras obras de Lara, Magali, 1956 -
Si has detectado un error, por favor
haz click aquí
¡Gracias por contactarnos!
En breve nos pondremos en contacto contigo.
Ha habido algún error al enviar el formulario. Por favor verifica que tu conexión sea estable.