Nacido como Adolfo Mejía Calderon, fué uno de los grabadores mexicanos más reconocidos a nivel nacional e internacional. Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) y en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”.
En 1950, Mexiac fue invitado por Pablo O’Higgins e Ignacio Aguirre a unirse al emblemático Taller de Gráfica Popular (TGP), donde permaneció por una década. Mexiac no solo dejó una marca indeleble en el ámbito del grabado, sino que también contribuyó con su arte a movimientos sociales. Colaboró con el Instituto Nacional Indigenista (INI), hoy Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) entre 1953 y 1960, creando materiales didácticos bilingües para las comunidades indígenas de México, fortaleciendo así el vínculo entre el arte y la integración social.
A lo largo de su carrera, Mexiac llevó a cabo más de 80 exposiciones individuales y colectivas a nivel nacional e internacional; participando así en las bienales internacionales de Yugoslavia, Chile, Cuba e Italia. Su obra ha sido reconocida a nivel mundial y forma parte de múltiples colecciones como la del Victoria and Albert Museum en Londres o el Museo de Leningrado; así como el Museo de Arte Moderno, el Museo Nacional de Arte y el Museo Nacional de la Estampa.
Entre sus logros más destacados están los premios obtenidos en el Salón de la Gráfica de México (1957, 1958 y 1969), el primer premio en el Festival Mundial de la Juventud en Viena y el galardón de la Casa de las Américas en Cuba (1964). También realizó imponentes murales, como Las constituciones de México, ubicado en el Palacio Legislativo de San Lázaro, y varias piezas para la Universidad de Colima.
El legado de Mexiac continúa vigente, no sólo a través de su obra gráfica y muralística, sino también gracias al Centro Cultural Mexiac en Colima, inaugurado en 2008, donde se conserva y expone su producción artística de manera permanente.